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Moléculas de la Vida – El Agua, fuente de vida (III)

Moléculas de la Vida – El Agua, fuente de vida (III) / MC- Diario de Teruel

Dice el bioquímico Francisco García Olmedo: “El agua está en movimiento perpetuo, a ritmo lento en polos y glaciares y a ritmo de samba en los océanos, en tierra firme y en la atmósfera, según una estricta coreografía cíclica que rige tanto los intercambios entre éstos como el cerrado curso de corrientes frías y cálidas, que dulcifican los climas, y el sube- y-baja de las mareas, que responde al influjo lunar.(…) El brusco cambio climático, con el incremento de la sequía en unas regiones y el de la pluviosidad en otras, junto al aumento de acontecimientos meteorológicos catastróficos que se predicen, cambiará la geografía del agua y las magnitudes de los flujos en el ciclo hidrológico. Ante estos augurios, nada ayudan los cauces de tantos ríos cegados por el ladrillo o las vías costeras de comunicación que se interponen a tantas aguas que deberían dar en el mar.”
Para Jacques Monod, premio Nobel, los seres vivos seríamos una excepción cósmica. Sin embargo, otro Nobel,  Cristian de Duve, escribe: “Es casi obligatorio que surgiera la vida donde se dieron las condiciones que prevalecían en nuestro planeta hace cuatro mil millones de años. Quienes aducen que la vida es un suceso altamente
improbable, tal vez no hayan prestado suficiente atención a la realidad química que subyace al origen de la vida”.
Más allá de la polémica y del propio concepto de vida, sin una barrera nítida entre lo inanimado y lo vivo, es opinión admitida que la primera
escena de la película de la vida se sitúa en las estrellas, que el agua existió en el material cósmico del que la Tierra se formó y que las aguas de los mares primitivos fueron el lugar donde se originaron las primeras formas de vida. En la búsqueda de vida extraterrestre pasada y presente, a los candidatos, los satélites Titán y Europa, la Luna, Marte o a planetas extrasolares como HD209458b en la constelación Pegaso se les exige presencia o vestigios de agua para ser más firmes sus opciones. En los últimos tiempos, desde la Astrobiología, se investiga en la Tierra y fuera de ella la posibilidad de microorganismos extremófilos que no precisarían del agua.

Si la vida necesita del agua, nuestro cuerpo está hecho de ella en un 65% de promedio aproximadamente. Se muere antes por su carencia que por falta de alimento. La cantidad varía con la edad, disminuyendo cuando nos arrugamos en la vejez, teniendo los hombres mayor proporción que las mujeres. Casi dos tercios del total es intracelular y en la sangre está en un 6,3%. Pero también hay pérdidas que hay que recuperar: con la orina eliminamos al día unos 1,5 litros, con el sudor 0,5, igual que en la respiración. Para la reposición aparece la sed y
bebemos, pues no somos capaces de almacenar agua de un día para otro. Pero un exceso de consumo en sus diversas modalidades produce la llamada borrachera de  agua, con vómitos, hipertensión e incluso coma. Sus propiedades permiten utilizarla para calmar la sed y para el aseo y la limpieza doméstica. Es indispensable en el transporte y la agricultura y sirve como fuente y medio de transferencia de energía, lo que ha potenciado el desarrollo industrial con las centrales hidroeléctricas y las máquinas y turbinas de vapor.Se ha dicho de ella que será como el petróleo del siglo XXI, pero la intervención del hombre, especialmente en los cauces, el aumento creciente de la demanda por el incremento demográfico y el uso y consumos descontrolados, insolidarios e irracionales han hecho saltar las alarmas a los sectores más informados de la sociedad que temen la insostenibilidad del sistema. Más de 1.000 millones de personas carecen de acceso a agua limpia y unos 2.500 millones no la tienen saneada. Es una incógnita a resolver  y en su caso solucionar la capacidad de subsistencia de las poblaciones a las prolongadas sequías que, con el calentamiento global, se estima que no solo afectarán a la disponibilidad de agua, sino también a su calidad y a los servicios ecosistémicos. Se podrían producir éxodos del Sahara al otro lado del Mediterráneo y, en situaciones límite, de los españoles hacia el norte. Algunos medios de opinión aventuran que los próximos enfrentamientos entre humanos pueden tener como causa el control del agua. Como resultado de las reflexiones ciudadanas al respecto surge una corriente de opinión denominada nueva cultura del agua que está calando en algunos sectores a nivel mundial. Asumiendo muchos de sus postulados la Tribuna del Agua elaboró La Carta del Agua, documento redactado por expertos tras la Exposición Universal de 2008 en Zaragoza. Debía ser entregada a Naciones Unidas junto a la solicitud de creación de una Agencia Mundial del Agua y recogía una serie de recomendaciones a los ciudadanos y a los poderes públicos. Esperemos que el encomiable empeño de los autores no pase a formar parte de las aguas del olvido. El agua es parte del patrimonio cultural porque va más allá de una fórmula o de una molécula de interés químico, físico, geológico y biológico. Es un alimento que no engorda y es indispensable en la gastronomía, en las sopas frías y calientes, cocidos, guisos, gazpachos, infusiones, sorbetes y un largo etcétera. Claro que, mientras se clama por un consumo razonable, menudean hábitos minoritarios

de sibaritas, nuevos ricos y sus émulos con las catas de aguas y otros excesos que contribuyen a la carestía injustificada de las aguas  mbotelladas. También el agua ha sido musa e inspiración de pintores, escultores, arquitectos, cineastas, poetas y literatos y está presente en múltiples manifestaciones culturales, sean humanísticas, científicas o artísticas y en todo momento histórico y lugar del mundo. En el pasado, en el presente y en el futuro aparece el agua en la cultura, aquí sí universal e inagotable. Aguanieve, agua bendita, milagrosa, del carmen, de rosas, de colonia, de lavanda…, aguas sépticas, corrompidas, negras, turbias, tuertas, claras, cristalinas, bravas, revueltas, salvajes…, aguas tratadas, filtradas, radiactivas,
amónicas, carbonatadas, ferruginosas, sulfurosas, termales…, ¡agua va!, ¡agua!… Y tantas aguas, casi infinitas, imposibles de ser contenidas en el mayor recipiente imaginado. Escribió Iván Illich: “A través de la historia, el agua ha sido materia que irradia pureza, materia de la que depende la supervivencia humana.
H2O y agua se han convertido en opuestos. El H2O es creación social de los tiempos modernos, un recurso escaso que requiere un manejo técnico. Es un fluido que ha perdido la capacidad de reflejar el agua de los sueños.”

Miguel Carreras
Presidente Asociación Ciencia Viva

 El agua (Parte III) – Diario de Teruel

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