Apuntes de ciencia, Miguel Carreras

Enrique Moles: un gran químico español en la Edad de Plata

Enrique Moles: un gran químico español en la Edad de Plata

La Segunda República, gracias principalmente al impulso de la Institución Libre de Enseñanza y de la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE), propició el florecimiento de las humanidades, las artes y las ciencias en España. Tanto es así que, pese al escaso tiempo que duró, ese periodo ha sido denominado La Edad de Plata de la Cultura. Tras el golpe militar y la guerra civil se produjo la mayor diáspora de intelectuales-artistas, humanistas y científicos- en la historia de nuestro país. Los exiliados enriquecieron culturalmente a los estados que los recibieron.

Purga a la intelectualidad y al futuro.

 

En el ámbito de las Humanidades, tuvieron que exiliarse los mejores poetasActa de constitución de la JAE (Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, León Felipe, Antonio Machado, Rafael Alberti, Luis Cernuda, José Bergamín, Emilio Prados, Guillermo de Torre, Juan Larrea), Federico García Lorca había sido vilmente asesinado al principio de la guerra y Miguel Hernández moría encarcelado en la primera postguerra. También se expatriaron excelentes novelistas (Rosa Chacel, Mª Teresa León, Ramón J.Sender, Max Aub, Corpus Barga, Arturo Barea, Francisco Ayala, Merçé Rodoreda, Benjamín Jarnés, Cesar Arconada, Manuel Andújar), gente del teatro como Margarida Xirgu, María Casares y Alejandro Casona, vanguardistas filósofos como José Gaos, María Zambrano, Adolfo Sánchez Vázquez y Wenceslao Roces, historiadores como Claudio Sánchez Albornoz, Américo Castro y Juan Marichal y filólogos como María Moliner y Pompeu Fabra (también director deportivo). Entre los artistas, hubieron de marchar los cineastas Luis Buñuel y Manuel Altolaguirre, los pintores Pablo Picasso y Josep Renau, los escultores Alberto Sánchez, Victorio Macho y Julio González y los músicos Manuel de Falla, Rodolfo Halffter, Salvador Bacarisse y Pau Casals, entre otros, que fueron acogidos en distintos países.
El poeta ultraísta, también emigrado político forzoso, Pedro Garfias escribió el poema Entre España y México del que transcribo la siguiente estrofa:

España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva en tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.

La Ciencia quedó descabezada con la clausura de la JAE y la marcha de centenares de científicos o la depuración de los mejores profesores e investigadores. En el campo de la biomedicina y las ciencias naturales citaremos entre los que se fueron a Ignacio Bolívar, Odón de Buen, Gustavo Pittaluga, Juan Negrín (fue presidente de la República), Pío del Rio Hortega, Rafael Lorente de No, Josep Trueta, Julián Fuster y August Pí i Sunyer. También los matemáticos Luis Santaló y Pedro Pí Calleja, el catedrático de Farmacia Antonio Madinaveitia, los físicos Arturo Duperier y Blas Cabrera, los químico-físicos Miguel Catalán y Enrique Moles y los químicos-farmacéuticos José Giral Pereira ( presidente de la República en el exilio) y su hijo Francisco Giral González. Datos contrastados avalan que más de la mitad del profesorado universitario hubo de exiliarse o fue apartado de la docencia.
Algunos regresaron y fueron ninguneados o perseguidos por la dictadura y no fue desdeñable el destierro interior que llevó aparejada una dura mordaza a la creatividad en la cultura y en la investigación. La ciencia española, que iba camino de la excelencia, quedó por mucho tiempo marginada y tuvieron que pasar muchos años para que comenzara a recomponerse.
Se creó en México la revista Ciencia (Revista hispanoamericana de ciencia pura y aplicada), un referente en la época, más volcada en la investigación que en la divulgación. Estuvo dirigida por Ignacio Bolívar, Blas Cabrera y José Puche sucesivamente.
Entre los que se exiliaron y volvieron estaba el científico Enrique Moles, del que vamos a trazar unos rasgos biográficos.

Enrique Moles y Ormella (1883-1953)

 

Nacido en la villa de Gracia, hoy barrio de la ciudad condal, de familia acomodada y culta, tuvo en su juventud un cierto espíritu bohemio e inquietudes por el arte. Se conservan algunas de sus acuarelas, óleos y dibujos al carbón, con autorretrato incluido. Tradujo del alemán y prologó Primavera de amor de Friedrich Schiller. Contrajo matrimonio civil, tras muchas vicisitudes, con una barcelonesa a la que había conocido en su época estudiantil. Su hermano Joan Moles fue un destacado abogado y político, llegando a ser teniente de alcalde de Barcelona y senador.

Moles- Autoretrato

Autoretrato de Enrique Moles

Cursó Farmacia en la Universidad de Barcelona, con premio extraordinario de licenciatura, y se doctoró en esa especialidad en la de Madrid. Se acerca a la Química influenciado mayormente por José Rodríguez Carracido. Pensionado por la JAE en Alemania, se hace eco de las innovaciones en Química del Premio Nobel Wilhelm Ostwald, cuyas ideas introduce en España y con quien hace el doctorado en Químicas en Leipzig, residiendo además en Berlín y Munich y también se doctora en Física con Philippe A.Guye en Ginebra, revalidando a su vuelta a España ambos doctorados, el de Química con un trabajo sobre el peso atómico del flúor.

Comienza su actividad investigadora como auxiliar, publicando más de noventa artículos y en 1927 accede a la cátedra de Química Inorgánica de la Universidad de Madrid. Desde esa posición formaliza y extiende la enseñanza de la Química Física, introduce el Sistema Periódico como pilar de la enseñanza de la Química Inorgánica, los trabajos prácticos y las tesinas de fin de licenciatura. Poco después es nombrado jefe de sección de Química Física del Laboratorio de Investigación Física que dirigía Blas Cabrera y profundiza en investigaciones sobre magnetoquímica, disolventes no acuosos, estructuras de los hidratos y determinación de pesos atómicos y aspectos colaterales.
Solicitan su colaboración en Uruguay y Argentina, donde es nominado miembro de sociedades científicas, impartiendo varias conferencias en las que se ponen de manifiesto singularmente sus dotes de divulgador científico. En 1934 ingresa en la Academia de Ciencias con un discurso apegado a la historia de la ciencia, “El momento científico español. (1775-1825)”.El mismo año es uno de los promotores principales del IX Congreso de la Institución de Química Pura y Aplicada que se celebra en nuestro país.
En el inicio de la guerra civil era secretario de la Sociedad Española de Física y Química. Según datos recogidos por la profesora Carmen Magallón, con su presencia en esa sociedad es cuando mayor número de socias se admiten.
En septiembre de 1936 es designado vicerrector de la Universidad de Madrid, cargo que no llegó a ejercer y el 11 de octubre de ese mismo año firma un manifiesto de intelectuales, entre los que estaban José Gaos, Ramón Menéndez Pidal, Juan Cuatrecasas, Pedro Carrasco, Antonio de Zulueta y Victorio Macho, denunciando los bombardeos fascistas indiscriminados, cuyo primer párrafo decía: “Profundamente conmocionados y horrorizados por las escenas de dolor vividas ayer en Madrid, tenemos que protestar ante la conciencia del mundo contra la barbarie que supone el bombardeo aéreo de nuestra ciudad. Escritores, investigadores y hombres de ciencia somos contrarios por principio a toda guerra. Pero que, aceptando la realidad dolorosa de ésta, sabemos que las guerras, por crueles que sean, tienen leyes y fronteras humanas que no es lícito transgredir.”

Moles con Negrín

Moles con Negrín y otros científicos.

Asume accidentalmente la dirección del Instituto de Física y Química que pasó a desempeñar algunas competencias bélicas. La Sociedad de Naciones reconoció el prestigio de ese centro como Laboratorio internacional. Francisco Giral nombra a Moles Director General de Pólvoras y Explosivos de la Secretaría de Armamento en Barcelona. En febrero de 1939 pasa la frontera francesa con su mujer y su hijo por Le Perthus (Gerona). Se establece por un tiempo en París, donde recibe el apoyo explícito de quien alcanzaría el Premio Nobel de Química, Jean Frédéric Joliot- Curie, y es nombrado Maitre de Recherche del CNRS francés.
Recibe ofertas de docencia en varias universidades, que rechaza por su deseo de retornar a España. Y vuelve en 1941, siendo juzgado por auxilio a la rebelión militar-un grotesco y cínico retruécano que costó la libertad a muchas personas- y, tras la revisión de un fallo judicial más leve, por las insidias vengativas de afectos al régimen dictatorial, es condenado a muerte, pena que se le conmuta por cadena perpetua por la presión de la comunidad científica internacional.
Un grupo de científicos, entre los que figuraban los premios Nobel Leopold Ruzicka y Paul Karret, firman una petición dirigida al embajador de España en la Confederación Helvética, en la que, entre otros argumentos se alegaba:”Los abajo firmantes, profesores de las universidades suizas, ruegan respetuosamente a vuestra excelencia se sirva de aceptar el presente requerimiento, que os agradeceríamos que hicierais llegar a vuestro gobierno. Nos asociamos de un modo total a las gestiones emprendidas a favor del profesor Moles por las agrupaciones de profesores de Química de otros países, particularmente de Francia y Holanda. (…) Estamos convencidos de que, una vez obtenida la autorización para reanudar sus actividades pedagógicas en su país, el profesor Enrique Moles podrá, en el futuro como ya lo ha hecho en el pasado, aportar hermosas y útiles contribuciones al progreso de la Química en España.”

Al cumplir los sesenta años recupera la libertad, pero no puede incorporarse a la Universidad ni a la investigación pública. Estas circunstancias le conducen a retomar sus principios como farmacéutico y en 1944 se integra como director técnico en los laboratorios IBYS (Instituto de Biología y Sueroterapia) y posteriormente también asesora técnicamente a Energías Aragonesas. Pese a las represalias, pudo desplazarse a impartir varias conferencias en algunas sociedades europeas y en La Habana, tras recibir en 1950 el indulto y recuperar el pasaporte. Finalmente murió de trombosis cerebral en 1953.

Biografía de MolesPuede decirse de él que representa en España la transición de la figura del farmacéutico-químico al químico de ciencias. Considerado por muchos el mejor químico español de la primera mitad del siglo XX y gran experto en la determinación de pesos atómicos, Moles recibió los más importantes galardones de las principales instituciones químicas europeas: el premio Cannízaro de Italia, el van t´Hoff holandés, el Solvay de la Academia de Bélgica y la medalla Lavoisier francesa, así como el título de Oficial de la Legión de Honor de Francia. Pero fue marginado por el sectarismo incompetente de su país y solo con el advenimiento de la democracia le fueron reconocidos sus méritos.
En su honor y recuerdo el Premio Nacional de Química lleva su nombre, así como el Instituto de Química Organometálica de la comunidad asturiana y un Instituto de Enseñanza Secundaria de Oviedo. Su único hijo, Enrique Moles Conde, se licenció en Farmacia, volviendo a los orígenes de su padre y publicó en 1975 una biografía de su progenitor con datos familiares. Una nieta de nuestro protagonista, Beatriz Moles Calandre, también se hizo farmacéutica y estableció su residencia en la ciudad de Zaragoza.

El pasado año 2013 la Societat Catalana de Química, de la mano de A. Nieto Galán y J. Sales, le rindió homenaje editando en catalán su trabajo de investigación Enric Moles i Ormella. Determinació de pesos moleculars de gasos pel métod de les densitats limit.
Para finalizar incluyo una estrofa del poema Es lástima que fuera mi tierra (Díptico español) de Luis Cernuda, donde se pone de manifiesto el oscurantismo y la sordidez de los tiempos que le tocó vivir al gran químico Enrique Moles y Ormella:

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde
antiguo
En creer que la razón de soberbia adolece
Y ante el cual se grita impune:
Muera la inteligencia, predestinado estaba
A acabar adorando las cadenas
Y que ese culto obsceno le trajese
A donde hoy le vemos: en cadenas,
Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Miguel Carreras Ezquerra
Asociación Ciencia Viva

Bibliografía:
– Berrojo Raúl. Enrique Moles y su obra (Tesis doctoral).1980.
– Garosci Aldo. Los intelectuales y la guerra de España. Júcar. 1981.
– Giral Francisco. Ciencia española en el exilo (1939-1989).Antrophos.1994
– Moles Conde Enrique. E.Moles, un gran químico de España. Artes Gráficas de España. 1975.
– Pérez Vitoria A. Enrique Moles y el sistema periódico de los elementos. Amigos de la Cultura Científica. 1983.
– Pérez Vitoria A.(coord.). Enrique Moles: la vida y obra de un químico español. CSIC. 1985.
– Romero de Pablos Ana. Cabrera, Moles y Rey Pastor. La europeización de la ciencia, un proyecto truncado. Nivola (Novatores). 2002.

En Internet:

https://cienviva.wordpress.com/2006/06/25/las-ciencias-en-la-ii-republica-mas-luces-que-sombras/
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=moles-ormella-enrique
http://emoles.uniovi.es/sobrenosotros/biografia;jsessionid=A21A880820E102E1461B968C9CF9934E

(*) España, camisa blanca de mi esperanza de Blas de Otero. Versión cantada por Ana Belén:

 

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