Apuntes de ciencia, Rosa Barella

Arte y Neurofisiología

ARTE Y NEUROFISIOLOGÍA por Rosa Barella

  John Carey autor del libro  ¿Para qué sirve el arte? ¿Qué es una obra de Arte? (Barcelona, Debate 2007) nació en abril de 1934.  Se licenció en Filosofía en el St. Johns College de la Universidad de Oxford, donde fue profesor de Literatura Inglesa desde 1975 a 2001 y siempre estuvo relacionado con la institución. Ha ejercido la crítica literaria durante muchos años  en el Sunday Times y participado en programas de radio y televisión. Ha sido un frecuente y experto conferenciante. Entre otros honores,  es miembro de la Academia Británica y de la Royal Society de Literatura y destacado crítico literario en el Sunday Times, interviniendo en programas de radio y televisión, tales como Saturday Review y Newsnight Review. Ha ganado diversos premios literarios. Es conocido también por sus posturas antielitistas e iconoclastas en torno a ciertos tópicos culturales a los que cuestiona.

pa74

El autor intenta definir el concepto de obra de arte y analiza las concepciones que sobre el arte, la estética, la belleza y la creatividad han surgido desde Kant, Hegel, Schopenhauer hasta la actualidad e invita al lector a reflexionar sobre ellas. Primero expone qué no es una obra de arte para finalmente definir qué entiende él por obra de arte. Ante estas ideas razona las réplicas pertinentes en cada caso, evidenciando prejuicios injustificados o basados en presunciones filosóficas trasnochadas. Al final del capítulo expone su propia opinión, fruto del debate al que somete al lector y a sí mismo.

La conclusión a la que llega es convincente: “Una obra de arte es algo que alguien la considera como tal”. De esta manera desenmascara aseveraciones acerca de este concepto que (supuestos) expertos han  formulado a lo largo de estos últimos años, aún siendo  muchas veces brillantes autores que han tenido contribuciones importantes al desarrollo de disciplinas como puede ser la Filosofía, pero que su valía no es una garantía para  definir lo que hoy por hoy parece ser indefinible, esto es, conceptos que entrañan tanta variabilidad en la esfera cognitiva, perceptiva, emocional y que además se ven afectados por el matiz de la experiencia personal y colectiva (1). El autor, por otra parte, tiene la honradez de decirnos que rechaza recurrir a “artificios divinos” para definir qué es el arte o qué es una obra de arte.

Cuando Carey afirma que para que una creación sea considerada obra de arte basta con que el autor se la haya planteado y elaborado como tal, aunque ese alguien no sea un experto en arte, toma la precaución de advertirnos de que queda excluida cualquier manifestación o expresión artística violenta. Él mismo nos explica que actualmente no tenemos medios tecnológicos para medir las emociones, el mundo de las ideas y que disciplinas tales como la Sociología, Psicología, Antropología no aportan datos suficientes para concluir qué es una obra de arte ni los conceptos que van ligados a esta definición, tales como belleza o creatividad, que hay además un componente subjetivo, difícil de discernir que redunda o contribuye en su indefinición. Por todo ello, la belleza no puede ser medida como si fuera un parámetro empírico objetivable. No lo es en realidad. Por eso, quizás, no deberíamos siquiera intentar definirla con los conocimientos actuales.

pa71Es interesante la explicación que da acerca de la ruptura que supuso el arte Modernista,  el porqué de la misma, las circunstancias en las que surgió como respuesta a las imposiciones culturales del momento. Las conclusiones a las que llega Danto* son muy razonables en lo referente a la naturaleza de una obra de arte, dejando muy claro que no la lleva el objeto en sí mismo, a modo de “etiqueta”; aunque no lo es tanto cuando expresa que sólo un experto en arte puede definir si algo es arte. Efectivamente, a lo largo de la historia y de la prehistoria, con intencionalidad o sin ella, se han elaborado obras de arte aún sin tener el cliché de la formación académica que tienen actualmente los expertos en arte en nuestra cultura (2). Hay y ha habido otras culturas, con otros influjos y ha habido creadores artísticos en ellas. Así, por ejemplo, en tribus africanas del pasado o presente y aisladas, en tribus Sudamericanas, en Oceanía en análoga situación. Incluso, por ejemplo en los  cuatro periodos de la propia civilización europea: Antigüedad clásica, Edad Media, monarquías nobiliarias del s. XVII y democracia industrial (regida por las ciencias) se establecen géneros artísticos peculiares que reflejan la época y la nación en donde se han producido (3). En la pintura, por ejemplo,  hubo una larga etapa en la que se manifestó el influjo de las ideas teológicas cristianas. A partir del s. XV, en cambio, se despertó el interés por el mundo pagano, simultáneo al inicio de los estudios anatómicos, al desarrollo de la industria, al crecimiento de la riqueza, al interés por la búsqueda del bienestar y a la idea de que hay que pensar más en la vida presente que en el futuro místico y espiritual.  En el arte estos cambios culturales se hacen patentes, afloran a menudo.

Podemos justificar que autores como Kant o Hegel pudieran sostener las afirmaciones que relata J. Carey en este capítulo. Que Kant formulara unos postulados estéticos  en los que catalogaba la música como un “pasatiempo inferior”, como un “entretenimiento” o “propia de personas con pobreza de mente y de carácter” resulta chocante hoy en día y no sabemos si se refería también a la composición musical o sólo a la destreza en el manejo de instrumentos musicales, (quizás es que hay que leerse a Kant para saber lo que quería decir y la que suscribe no lo ha hecho, así que el juicio que emite es en el caso hipotético de que Kant lo hubiera dicho).

Su idea de que algo bello lleva  en sí mismo el “sello de la belleza” y que la belleza, lo estético está alejado  del mundo de las emociones, o afirmar que el placer que sentimos asociado al sentido del gusto o del olfato también dista de la estética y tiene categoría inferior al placer  que pudiéramos sentir  al contemplar algo o al oír algo bello, constituye una afirmación gratuita, aunque quizás lo que quería decir Kant es que constituye una concepción restringida de la belleza, limitada más a la armonía matemática y a la proporcionalidad de las formas que a la percepción sensorial, que en el mundo clásico es típicamente considerada “inferior” a la racional. Desde luego, los seres humanos en los últimos  milenios hemos buscado explicaciones a los fenómenos naturales y en aquellos tiempos no se sabía nada acerca del funcionamiento de los receptores sensoriales. Como nos hace notar Carey, hoy nos parece ridículo lo que afirmaba Kant al respecto, (si es que lo afirmaba), porque hoy sabemos que el funcionamiento de cualquier receptor sensorial tiene rasgos comunes (nos da igual si es un receptor sensorial de la retina, oído, gusto, olfato o tacto) y que la conciencia (registrada en nuestro cerebro), no distingue entre receptores sensoriales de cada tipo, así que, no hay categorías y por muy matemático y armónico que parezca el placer asociado a la vista y al oído con respecto al que nos produce el tacto, el olfato o el gusto podemos afirmar que fisiológicamente son equivalentes.pa72

Cuando afirma que los hombres de ciencia se limitan a seguir las reglas y que no merecen el calificativo de genios y que en cambio el genio artístico “descubre lo nuevo  por medios que no se pueden aprender ni explicar” nosotros, con la formación de hoy, tenemos que decir que no a lo primero y si a la segunda afirmación.  Evidentemente, hoy en día, la ciencia aún no puede explicar las claves exactas del genio artístico, ni de ningún otro orden de una manera definitiva, globalizadora o concluyente. No sería raro que en un futuro pudiera explicarlo un poco más. No quiere decirse que estaríamos a favor de se pudieran crear genios, manipular cerebros, sino que se pudieran definir y asociar  fenómenos neurofisiológicos a la capacidad de crear belleza o algo sublime. Ni se puede atribuir todo a los genes ni al medio o entorno ni sabemos con exactitud, en qué medida el medio influye en la plasticidad neuronal, independientemente de lo que “dictan” los genes. Por ejemplo, todos sabemos, porque desgraciada o afortunadamente, lo hemos vivido alguna vez, que si intentamos aprender o crear en un ambiente hostil perdemos capacidades, “estamos rígidos muscular y neuronalmente” y perdemos habilidades, porque disminuye nuestra plasticidad neuronal, nuestras neuronas pierden transitoriamente conexiones neuronales. Es como el “efecto Pigmalion”. Si se “mima” a una persona mientras aprende su autoestima aumenta y el aprendizaje es más eficaz.

El concepto de belleza y el placer que provocan las obras de arte en los humanos es innegable, pero como se ha comentado no es medible actualmente, si bien hoy en día, la Neurofisiología nos podría dar idea, a través de técnicas de resonancia magnética, o P.E.T.  del aumento de actividad cerebral  tras la estimulación de determinadas áreas encefálicas  cuando alguien  visualiza una obra de arte, y esta neuroimagen nos evidencia que están implicados el hemisferio cerebral derecho, los lóbulos prefrontal,  temporal, zonas de asociación de circuitos neuronales: témporo-parieto-occipital, área visual ventral, sistema límbico, área parahipocámpica, giro fusiforme, giro precentral, cerebelo anterior, como consecuencia de la activación de circuitos neuroquímicos implicados en la creatividad artística y que están relacionados con la actividad cognitiva y afectiva, estos hechos no nos sacan del atolladero, porque no nos llevan a deducir qué es la belleza, qué es el arte o la creatividad y porque no somos máquinas, robots programables.

No debemos caer de nuevo en el intento de cuantificar lo incuantificable, como puede que hicieran Kant, Hegel o Schopenhauer, no conviene hacer especulaciones ni tratar de hacer inferencias explicativas globalizadoras y gratuitas como el intento de asociar el arte sólo a las proporciones matemáticas, aún reconociendo que se adivinan proporciones en las pirámides de Egipto, en los edificios renacentistas o en tantos organismos o entes de la naturaleza. Sólo podemos constatar que algún avance se está haciendo en el campo neurofisiológico y que quizás algún día sabremos un poco más al respecto. Por eso lo mencionamos,  advirtiendo además que bajo ningún concepto se debe caer en tentativas ideológicas que pudieran justificar violencia como objeto artístico o posturas nazis. Lo que ocurre es que tenemos que reconocer que, si podemos hacer deducciones en torno a estos términos y establecer más inferencias o relaciones, debemos hacerlo y que estamos abiertos a todas las disciplinas que puedan interseccionar entre sí, cruzar información y aportarnos conocimiento al respecto.

Sí parece ser que el concepto de belleza va asociado a la transcendentalidad, al lenguaje simbólico y que éste pudo aparecer hace algún centenar de miles de años. Parece ser que el neandertal realizaba un culto a los difuntos y eso fue antes de la existencia del Homo sapiens. Por otra parte, no podemos olvidar que las obras de arte, entendidas como hoy las vemos, han existido desde hace milenios, mientras que el concepto de obra de arte surgió “recientemente” con el auge de la clase burguesa a la que le faltaban conocimientos artísticos y tenía que buscar asesores antes de adquirir sus obras de arte, ya que hasta entonces habían formado parte sólo de la aristocracia. Desde entonces ha ido surgiendo la  necesidad de definir qué es una obra de arte y por consiguiente, relacionarlo con el concepto de belleza.

pa73

Hay autores que sugieren cualidades que se esperan de una obra de arte y que no pasan simplemente porque alguien “imite o calque” fielmente la realidad, sino que se reproduzca su lógica  interna o externa, su estructura, su composición, su mecanismo. Piden al artista, una perspicacia especial captando propiedades de los objetos y una capacidad de plasmarla en las obras de arte, capacidad de la que carecemos otros individuos. Una obra de arte, según remarcan, es capaz de manifestar un carácter esencial o una idea de forma más completa que la realidad misma. Cuando estudiamos los seres vivos, desde casi niños, nos enseñan que en ellos hay que estudiar o integrar varios niveles de organización: el atómico, molecular, celular, pluricelular, de poblaciones, de ecosistemas, etc. Por eso, a la que suscribe este comentario se le ha ocurrido pensar que “en la creación de una obra de arte aparece un nuevo nivel de organización en su expresión, un nivel jerárquico superior que en la realidad misma no existía”.

Al leer el artículo de Carey detectamos que el autor está muy bien documentado, que se maneja muy bien con todo lo que sabe, que no es dogmático y sabe exponer su crítica a las preconcepciones gratuitas a las que todos estamos predispuestos incluso de manera inconsciente,  ya que no somos impermeables a los influjos culturales que nos rodean y que se han transmitido de generación en generación.

CONCLUSIÓN

Carey evidencia las preconcepciones que subyacen en nuestra cultura respecto al arte,  mostrando sus contradicciones, lo que nos permite concluir qué no es arte (necesariamente) o qué atributos no van ligados obligatoriamente al arte de forma segura.  Lo que parece evidente es que no se sabe exactamente, (o no podemos definir de forma precisa), qué es el arte, quizá porque no tenemos posibilidad de explicar cómo construimos el concepto de belleza mediante mecanismos precisos que puedan ser objeto de medición y cuantificación, no podemos comprobar estas explicaciones de una manera metódica.

Además, el concepto de belleza obedece  también a códigos culturales, (que son cambiantes), una especie de “convenios” construidos  que adquirimos por influencia del ambiente en el que estamos inmersos y con el que interaccionamos. Cuando intentamos estudiar y explicar estos fenómenos: emociones, belleza, arte, no podemos recurrir, por el momento, a la verificación ni a la falsación de hipótesis, usados por las ciencias empíricas o las formales (4), que constituye un instrumento más fuerte que la verificación (5) (Popper, 1990),  debido a la “multifactorialidad” que impregna las emociones y  estos procesos considerados (concepción de la belleza). Intervienen mecanismos complejos, no conocidos en el presente. Podríamos trabajar aspectos parciales de estos mecanismos, no el resultado de la interacción global. El mismo Carey lo expresa y reconoce en el artículo.

–          Parece que resulta imposible mantener el texto en el marco de la contrastabilidad y lograr que los enunciados sean mínimamente contrastables. Desde luego, hoy por hoy en la concepción que subyace a la percepción de una obra como objeto artístico hay subjetividad. Podemos usar, por supuesto, el método hipotético deductivo en el análisis de una obra de arte al analizar el contexto, las influencias, los materiales, etc, pero no somos capaces de definir la belleza usando la contrastación y  dejar de ser subjetivos.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jesús J. de la Gándara Martín, CUADERNOS DE PSIQUITRÍA COMUNITARIA, ARTISTIC CREATIVITY AND PSYCHONEUROBIOLOGY. PSICO-NEURO-BIOLOGÍA DE LA CREATIVIDAD. Vol 8, nº 1 pp 29-46

http://www.psiquiatria.com/articulos/psicologia/42981/

.http://www.aen.es/web/docs/Cuadernos8.1.pdf

2  No es una referencia bibliográfica, sino una aclaración. Se quiere expresar que cuando se enjuicia o califica una creación artística catalogándola como obra de arte, “chef d´oeuvre” se hace con el tamiz de nuestra cultura, pero hay artistas de culturas alejadas simbólicamente de la nuestra: geográficamente (y actuales) y/o en el tiempo (véase pinturas paleolíticas), elaboradas por creadores artísticos, aunque tengan otro lenguaje.

3. Hipólito Adolfo Taine. FILOSOFÍA DEL ARTE. Tomo I. http://www.educ.ar. 2000.

4. C. Calvo; G. Meléndez  MASTER DE INICIACIÓN A LA INVESTIGACIÓN EN GEOLOGÍA. METODOLOGÍA DE LA CIENCIA 2010

5. Popper, K.R. LA LÓGICA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA. Tecnos, col: Estructura y función. Trad. Víctor Sánchez de Zavala. 451 pp. (1990).

 

Rosa Barella
 Profesora de Biología. Zaragoza

 

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Apuntes de Ciencia Viva

Streaming Ciencia Viva

CON CIENCIA – TVE Aragón

Ciencia Viva en la cárcel

Revista A ciencia cierta.. (2000-09)

Ciencia en Expo Zaragoza

Sonia Fernández Quantum Ergo

David Jou en Quantum Ergo

Mira Quanta (Alberto Galindo)

Manuel Asorey Quantum Ergo

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 1.673 seguidores

Estadisticas Blog

  • 130,852 visitantes

Premio Casa de las Ciencias 2000

Premio Saviron a M. Carreras

Fotos Premio Saviron 2006

Twitter Ciencia Viva

A %d blogueros les gusta esto: