Leer Ciencia, Miguel Carreras

Elogio de la imperfección

Elogio de la imperfección

Rita Levi-MOntalcini

Rita Levi-Montalcini

En una reciente participación en Conversaciones en la Aljafería, en Zaragoza, la bioquímica y miembro de número de la Real Academia Española Margarita Salas comentó su admiración por Rita Levi-Montalcini, autora de Elogio de la imperfección, libro que a continuación comentamos. Una de las razones que aducía era porque con más de cien años acudía diariamente a trabajar a su laboratorio. Reivindicaba también el aprovechamiento del potencial de la experiencia de las personas mayores.

Nacida en Turín en 1909, Levi-Montalcini se doctoró en Medicina y Neurocirugía en la Universidad de su ciudad natal, siendo Giuseppe Levi su maestro más influyente. Emigró a Estados Unidos tras la segunda guerra mundial, en la que trabajó como enfermera, y completó la formación en la Universidad Washington de Saint Louis.

Fue galardonada con el premio Nobel de Medicina, compartido con Stanley Cohen, en 1986, en reconocimiento por la identificación del factor de crecimiento nervioso (Nerve Growth Factor, NGF), proteína necesaria para la supervivencia y desarrollo de las neuronas en el periodo embrionario.

Cuando retornó a Italia dirigió el Instituto de Biología celular y fue nombrada senadora vitalicia. Doctora honoris causa por varias universidades, entre ellas la Complutense de Madrid, creó y dirigió una fundación benéfica para ayudar a las mujeres africanas y el Instituto Europeo de Investigación del Cerebro. Fue también una notable divulgadora científica. Sus publicaciones sobre ciencia más importantes son: NGF: apertura di una nuova frontiera nella neurobiología y Il tuo futuro. Falleció en Roma en 2012.

Elogio de la imperfección se publicó en Italia en 2010 y fue traducido al español un año después para Tusquets Editores por Juan Manuel Salmerón. Según escribe en el prefacio el genetista genovés Luigi Cavalli-Sforza, el libro “no es desde luego un elogio de sí misma, sino más bien un reconocimiento de su imperfección en la vida y en la ciencia, así como una consideración acerca de las dificultades que encuentran las mujeres para ser científicas y los sacrificios que ello les cuesta.”

El libro que nos ocupa distribuye los contenidos fundamentales en cuatro partes. En la primera-Herencia y ambiente-se tratan vivencias y recuerdos de la infancia y primera adolescencia turinense en los albores del siglo XX. También evoca a su familia judía-laico el padre, practicante la madre-la desazón religiosa y el paso por la escuela y el bachillerato femenino que, con la influencia de algunos de sus profesores, la indujeron  a la elección de los estudios de Medicina. Y el contacto con algunos compañeros de clase, como Salvador Luria y Renato Dulbecco. Con este último, que también sería premio Nobel,  embarcaría en 1947con rumbo a Estados Unidos.

En la segunda-Los años difíciles- Levi-Montalcini narra el inicio y expansión en Italia del fascismo y las tenebrosas escuadras de acción, coincidiendo con la etapa de secundaria, y los efectos perniciosos que produjo en su familia, profesores y amigos. También se explica la suspensión de funciones académicas, científicas e investigadoras a los judíos en un ambiente sórdido y represivo de desconfianza y sospechas. Las leyes raciales dictadas en 1938 la forzaron durante un tiempo a proseguir las investigaciones sobre el sistema nervioso en Bélgica. El carácter firme y decidido de Rita facilitó que se abriera camino  en su vocación investigadora, con Ramón y Cajal como referencia en muchas ocasiones. Termina este capítulo con el fin de la segunda guerra mundial.

Factor de crecimiento nerviosoLa nueva vida se titula la tercera parte. Se habla de la llegada a EEUU, incorporándose a la Universidad Washington de Saint Louis y del estado de la neurobiología a mediados del pasado siglo. Informa del conocimiento de Viktor Hamburger, James D.Watson, Hermann Muller  y otros destacados científicos y del comienzo y consolidación del más destacado objeto de sus estudios, el factor de crecimiento nervioso, allá por los años cincuenta, tema éste al que dedica una detallada descripción. Después el viaje a Brasil para continuar su trabajo en el laboratorio de Carlos Chagay sobre la influencia del halo fibrilar en su tema central de investigación. Por aquel tiempo se inicia la colaboración con Stanley Cohen, con quien compartirá el Nobel.”Rita, tú y yo somos buenos, pero juntos somos excelentes”, dijo Cohen a Levi-Montalcini.

En la cuarta parte- El regreso-rememora el retorno a su país en los primeros sesenta y la creación de un Instituto de investigación colaborador del de St Louis, que dirigiría, y las muertes de su madre y de su mentor científico italiano. Además realiza un concienzudo análisis de la situación de la investigación en Italia que encontró
a su vuelta.

Tras esta parte, en el epílogo, propone un homenaje al compatriota Primo Levi y afirma, refiriéndose a él: “La extraordinaria fuerza de tu mensaje no se debe ni al tono profético, que te repugna, ni a la novedad de su contenido (…). Ninguno ha denunciado con tanto sentimiento y eficacia, con unos análisis tan  implacables de la mentalidad y los motivos que llevaron a criminales como el comandante en jefe de Auschtwitz a actuar como actuó, con tanta serenidad y falta de odio”.

Ya al final, en el apéndice-Diez años después-dos conclusiones: una sobre la nueva ruta del factor de crecimientoElogio de la imperfección-portada nervioso y otra acerca del pasado y el futuro. En esta última, basándose en La estructura de las revoluciones científicas de Thomas S. Khun, escribe: “La trayectoria del factor de crecimiento nervioso durante las primeras tres décadas constituye un perfecto ejemplo de la alternancia de momentos revolucionarios con otros mucho más extensos en el tiempo, de ciencia normal“.

Concluyendo: una autobiografía que es la crónica de un siglo, protagonizada por la tal vez más conocida y admirada científica después de Marie Curie. La azarosa vida de una mujer tenaz, apasionada por el laboratorio, discreta e interesada en la amistad, la cultura y los problemas sociales, escrita con convicción y autenticidad. Todo ello, asociado armónicamente a una prosa magnética sin ostentación y a la profusión de datos relativos al pasado siglo, es suficiente motivo para la lectura de Elogio de la imperfección de Rita Levi-Montalcini.

 

 

Miguel Carreras Ezquerra- Asociación Ciencia Viva.

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